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Erase una casa aparentemente feliz, una casa como otra cualquiera, eso si, su característica fundamental es que en ella las personas convivían, a veces disputaban pero eso mas bien sinceramente me creo que ocurre en todas las casas, y algo me dice que desde siempre, por que allá donde hay seres humanos surge la polémica y muchas, muchísimas veces la disputa algunas veces incluso por autenticas absurdeces, mas producto de digamos conservar una actitud de fortaleza frente a los demás, y es en muchos de esos casos en los que esas actitudes de fortaleza, frente a los demás, haciendo una exhibición de lo que nos diferencia de los demás; es más producto de una visión localista zoqueta de la vida mas allá de las narices de un individuo temeroso de los cambios, ya que estos pueden moverle de cierto status desde el cual se siente cómodo, y lo mas fundamental; importante exclusivo, único lleno de razones para exigir de los demás y en la mayoría de los casos sin tener que dar nada a cambio, sin creerse con obligaciones que los demás en cambio si tienen y hacia él y su siempre realidad intrínseca y además esta histórica.
Sin duda los versados en la lectura casi diaria de crónicas políticas de este país llamado alguna vez España, lo cierto que cada vez menos, encuentran una gran analogía en lo que estoy diciendo frente a nuestras tristes patéticas realidades nacionales y reparaciones históricas, frente a los que siempre piden y nunca están ni siquiera dispuestos a soportar su parte de verdad histórica.
Desde hace un tiempo ya extenso, diría yo que el periodo abarca desde las ultimas perdidas de ultramar por parte de la corona española, el ciudadano español y concretamente sus mezquinas clases políticas entraron en un juego ciertamente peligroso, fruto de la enorme frustración que desastres como la perdida de Cuba de Filipinas, y desastres mas cercanos como el de annual en Marruecos con el enorme coste de todas estas historias en vidas españolas en pos de un pasado que ya había fenecido hacia tiempo, quizás sin duda desde la derrota de trafalgar en la que España perdió su ya entonces maltrecha hegemonía marítima frente a otras grandes naciones Europeas Inglaterra y Francia, y desde luego los emergentes Estados Unidos de Norteamérica producto también de la escisión dentro de las propiedades de Ultramar de la corona Británica.
Pues bien, visto todo esto, como decía líneas atrás, la clase política española entro en una guerra de la cual no hemos salido todavía, de revisionismo histórico de reclamaciones históricas de exigencia de derechos históricos y en algunos casos casi ancestrales de los tiempos prehistóricos, por ejemplo y sirviendo de ejemplo para entrar en el tema del que me ocupo en este primer articulo, los tiempos de la llegada de los pueblos celtas y visigodos a las tierras de Galicia, puesto que desde esa incuestionable razón histórica algunos, y perdónenme la expresión pero la usaré por venir a colación, majaderos pretenden hacer ver a el resto del país que por esos ancestros, por si sola Galicia merece ser tratada como una nación libre asociada a la actual realidad histórica de España. La verdad que si esto se observa desde fuera, todo esto resulta cuando menos muy paradójico dados los tiempos y realidades que las grandes naciones europeas transitan dentro del marco de la Unión Europea, las grandes naciones protagonistas ciertas de la muchas veces convulsa historia Europea llegan a la conclusión de que nos ira mucho mejor como pueblo europeo juntos y unidos y una pandilla de iluminados todavía cuestionan la españolidad de unas tierras que desde tiempos ya remotos forman parte del acervo cultural de este país nuestro.
Antonio Manuel Moscoso Valdés
moscosovaldes@ono.com |
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